Conseguir un casting cuesta tanto que estropearlo por detalles evitables duele el doble. Después de años preparando a actores para pruebas, te aseguro que la mayoría de los errores se repiten — y casi todos se corrigen con información. Esta es la guía que me habría gustado tener en mi primer casting.
Antes del casting: la preparación es el 80 %
- Lee TODO lo que te envíen: la separata (las páginas del guion con tu escena), el perfil del personaje y las instrucciones. La mitad de los descartes son por no seguir instrucciones.
- Prepara la escena, no la recites: qué quiere tu personaje, de dónde viene, qué le pasa con el otro. Decisiones concretas, no «intensidad» general.
- Memoriza de verdad — con el texto dominado, puedes escuchar y jugar. Si vas «cogido con pinzas», se nota. Aquí tienes técnicas para memorizar rápido.
- Vestuario que sugiera, no que disfrace: una insinuación del personaje (tonos, estilo) sin llegar al disfraz. Evita logos, rayas finas y negro absoluto.
El día del casting presencial
- Llega 15 minutos antes: ni una hora antes (molestas) ni justo (llegas acelerado).
- El casting empieza en la puerta: cómo saludas, cómo esperas y cómo tratas al equipo también se observa. Sé amable con todos.
- Escucha las indicaciones y cámbialo TODO si te lo piden. Muchas veces la re-dirección es la verdadera prueba: quieren ver si eres dirigible, no si tu primera versión era perfecta.
- No te disculpes, no te justifiques, no pidas repetir salvo que algo objetivo haya fallado. Terminas, agradeces y sales. Lo que pase después ya no es asunto tuyo.
Después: la parte que casi nadie hace bien
No llames para preguntar «cómo fue». El silencio es la respuesta más habitual en esta industria y no significa que lo hicieras mal: significa que buscaban otra cosa. Apunta en un cuaderno qué escena era, qué preparaste y qué aprendiste — ese registro, casting a casting, es tu verdadera escuela. Y sigue: el siguiente casting se prepara igual que si el anterior no hubiera existido.
Los 5 errores que más pruebas cuestan
- No seguir las instrucciones de la convocatoria (formato, duración, vestuario).
- Llegar sin el texto memorizado «porque total, lo puedo leer».
- Actuar «resultados» (llorar, gritar) en vez de jugar la escena.
- No escuchar la re-dirección por seguir aferrado a lo preparado en casa.
- Autodescartarse: «no soy exactamente el perfil» lo decide el casting, no tú.
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